
Robert Langdon vuelve a convertirse en el personaje explotado de Ron Howard para convertirlo en el Indiana Jones del simbolismo, un papel que lo borda, y en compañia de unos pocos conocidos secundarios que salvo Ewan McGregor no llaman la atencion ninguno mas.
En lo que la pelicula falla es la adaptacion, demasiadas diferencias y cambios que llevan al mismo final y en la profundacion de los personajes que no se merecen esa dejaded que no profundiza en los personajes, error que no cometieron en El codigo Da vinci, que quizas ese fue su fallo, pero debieran haberse arriesgado ya que el personade de Vittoria Vetra, deja mucho que desear, sobre todo por la desaparicion de uno de los personajes cables de la historia, el director del CERN, se le echa en falta.
Lo interesante de la pelicula es que nos lo podemos tomar como un documental sobre roma, asi pues tenemos escusa para hacer guia turistica.
La musica ayuda a profundizar en la pelicula, un ejemplo extraordinario de que la musica extridente y apocaliptica crea un buen ambiente para la pelicula.
En general la pelicula entretiene, pierde fuerza a mitad de la pelicula, pero el concepto esta bien y como adapatcion los cambios son estupidos pero entendibles.
Nota: 7/10.